Cd. Juarez, Chih.- El editorial muestra a Los Chapitos junto a la marca Gorditas Chiwas, en el contexto de una investigación sobre presuntos lazos de narco-negocio y lavado de dinero, El Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó este 20 de mayo de 2026 a más de una docena de personas y entidades vinculadas al Cártel de Sinaloa, entre ellas un restaurante de antojitos en Chihuahua llamado Gorditas Chiwas, usado presuntamente como fachada para lavar dinero del tráfico de fentanilo y cocaína. Las sanciones, ejecutadas por la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC), afectan a dos redes distintas de narcotráfico y lavado de dinero, y se coordinaron con la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) del gobierno de México y con la Administración para el Control de Drogas (DEA). El negocio, fundado en 1997 en Plaza Mirador con la ambición de competir con las grandes cadenas de comida rápida, opera actualmente en Plaza Galería Chihuahua. Sus gorditas cuestan entre 22 y 28 pesos. La OFAC designó al restaurante junto con Alfredo Orozco Romero, identificado como asesor de seguridad y cobrador de deudas de cocaína para Armando de Jesús Ojeda Avilés, señalado como líder de la red de lavado de dinero de Los Chapitos. Orozco Romero opera el negocio a través de dos familiares: Amalia Margarita Romero Moreno y Liliana Orozco Romero, señaladas por el Tesoro como sus prestanombres de confianza. Ambas fueron sancionadas junto con el restaurante y con la empresa de seguridad Grupo Especial Mamba Negra, S. de R.L. de C.V., también bajo control de Orozco Romero. La OFAC designó a Orozco Romero por “haber proporcionado, o intentado proporcionar, apoyo financiero, material o tecnológico, o bienes o servicios” a Ojeda Avilés, conforme a las órdenes ejecutivas 14059 y 13224. Gorditas Chiwas abrió en 1997 en un local de Plaza Mirador, en Chihuahua. La idea era ambiciosa para un negocio familiar: “convertirse en una empresa capaz de competir ventajosamente con las cadenas de la competencia ya existentes de comida rápida”, según la historia que el propio restaurante publicó en su página de Facebook en mayo de 2013.
El secreto, según sus fundadores, estaba en el proceso. Las gorditas se hacen a mano al momento y se rellenan con guisados preparados el mismo día, con recetas propias. Esa apuesta funcionó: los chihuahuenses adoptaron el negocio como suyo y lo convirtieron en tradición.
